La diferencia entre “creer en” el Señor y “creerle” en Juan 3:16

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que *en Él cree, no perezca, mas tenga vida eterna”.

¿Alguna vez se ha preguntado, por qué Juan 3:16 en el Nuevo Testamento Versión Recobro le añade un asterisco a la preposición “en”?

El Nuevo Testamento se escribió en griego, el idioma común de aquella época en esa tierra. En el griego original la palabra traducida *en expresa un significado diferente al que comúnmente conocemos. *En se usa no solamente en Juan 3:16, sino también en otros versículos del Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento Versión Recobro marca esta distinción de la preposición “en” añadiéndole un asterisco, “*en”.

Quizás nos preguntemos: “¿Es de relevancia saber porque se usa *en? ¿A caso no captamos la idea general de cualquier manera?”

Con respecto a la traducción de la Biblia, ser precisos es de mayor importancia, y la traducción fiel de hasta la más mínima palabra es, de hecho, bastante significativa. En este versículo la palabra “*en” nos dice algo muy crucial sobre nuestra relación con Jesucristo.

Así que, ¿cuál es esta diferencia crucial que se observa en creer *en Él y creerle? y ¿por qué es importante saber esto?

Dos formas de creer

Creerle es creer que Cristo existe, que Él es verdadero y real. No es necesario nacer de nuevo o ser regenerado para reconocer que Cristo es real. Podemos ver que tanto en Mateo 8:29 como en Hechos 11:15 hasta los demonios saben que Jesús existe y creen que Él es el Hijo de Dios. De modo que mientras creer en Jesús es importante, el Nuevo Testamento usa la palabra griega traducida “*en” por una razón..

Creer *en Cristo es recibirle y estar unido a Él. Juan 1:12 dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen *en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Este versículo hace equivalente creer en Su nombre con recibirle. De modo que creer *en implica algo más que un conocimiento mental o un reconocimiento; implica el hecho de recibir algo espiritualmente. Vayamos más a fondo a lo que esto quiere decir.

Creer en es recibir

Cuando nos ofrecen una tarta de manzana, hay dos maneras en las que podemos reaccionar. Una manera es aquella en la que observamos la tarta y creemos que es una tarta de manzana. También creemos que para hacer esta tarta se usaron manzanas, azúcar y harina y pasó por un proceso al ser horneada para que estuviera lista para que la comiéramos. Hasta podemos creer que tiene un buen sabor. Esto es creer de manera objetiva que la tarta existe y que es una tarta de manzana que tiene un sabor bueno y delicioso.

La otra manera de reaccionar es simplemente probándola. Mientras se come la tarta, usted la recibe. Sabe que la tarta existe, pero experimenta más allá de conocerla objetivamente puesto que usted la está ingiriendo. Usted experimenta de manera subjetiva la tarta, más allá de simplemente ver su existencia sobre la mesa. Disfruta el sabor agradable y su textura, y satisface su apetito. La tarta ya no está fuera de usted, pues la ha recibido, y mientras la digiere, ¡llega a ser una con usted!

Cuando creemos en Cristo, podemos gustar de Él e ingerirle. Esto es mucho más significativo que meramente pensar en Él y creer que es real.

Estar unido a Él

Creer en Cristo no es sólo recibirle en nosotros, sino estar unido a Él, Aquel en quien hemos creído. Creer en Él es entrar en Él.

Para poder ver esto, imagínese una piscina. Usted puede caminar por el borde de la piscina, observando el agua. Se puede dar cuenta que es una piscina de verdad con agua de verdad. Esto es creer en la piscina.

Sin embargo, una vez que se sumerge en la piscina el agua lo cubre y lo rodea. Ya no se encuentra observando la piscina o pensando que tan agradable se ve el agua. ¡Ahora participa del agua y lo refresca al nadar en ella!

Los hechos objetivos son importantes, pero la Biblia revela algo más profundo respecto al tipo de relación que Dios quiere tener con nosotros. Él no desea que meramente creamos en Él de forma objetiva, reconociendo que Él existe. En lugar de eso, Su Palabra nos revela que al creer *en Cristo, entramos en Cristo. Respecto a entrar en Cristo, en el Estudio-vida de Gálatas capítulo 22, sección 1, Witness Lee habla acerca de la preposición griega eis. ¡Como resultado, nos unimos a Él y podemos disfrutar!

Dios ya no está fuera de nosotros

¿Por qué es importante entender que cuando recibimos a Cristo, Él entra en nosotros y nosotros entramos en Él? Entender esto nos ayuda a darnos cuenta que la salvación de Dios en Cristo para nosotros es experimentarlo no solamente al principio de nuestra salvación, sino diariamente. Antes de ser salvos Dios estaba fuera de nosotros y personalmente no teníamos nada que ver con Él. Sin embargo, cuando creímos en Él, ¡entramos en Él y Él entró en nosotros! Llegamos a ser uno con Él de una forma real. Ahora podemos experimentar esta unión con Él diariamente.

Creer en el Señor nos permite experimentarle y conocerle personalmente y subjetivamente. ¡Esta es la base de nuestra vida cristiana!

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