La historia de la Biblia, parte 1: la transmisión

Esta es la primera entrada de una serie especial que se compone de tres partes con respecto a la historia de la Biblia. ¿De dónde provino la Biblia? ¿Cómo fue que se tradujo al inglés y a muchos otros idiomas? Conocer la historia de este libro tan valioso, aumentará nuestra apreciación por la Palabra escrita de Dios y cuán disponible está hoy día a nosotros. Esto nos motivará a atesorar la Biblia y a leerla de forma regular.

El recorrido de la Biblia y la lucha por descubrir su significado

La Biblia es el gran libro en el universo. Más que meramente un libro cristiano de enseñanzas morales e historias, la Biblia es el hablar de Dios al hombre. Pero, ¿cómo fue que la Palabra de nuestro Dios, documentada desde hace tanto tiempo atrás nos alcanza en su forma escrita? La Biblia ha tomado un recorrido extraordinario: desde la boca de Dios a nuestras manos. A fin de entender la magnitud y la preciosidad de este recorrido, observaremos los tres pasos principales de este recorrido por medio del cual la Biblia nos alcanzó:

  • La transmisión
  • La traducción
  • La interpretación

En el primer paso del recorrido, el de la transmisión, Dios comunicó Su palabra al hombre mediante su hablar; este hablar fue documentado y preservado en forma escrita.

En el segundo paso, el de la traducción, la Biblia estuvo disponible a todos los hombres en los idiomas que pudieran ser entendidos por la gente común. Miles arriesgaron y aún ofrecieron sus vidas voluntariamente a fin de traducir la Palabra de Dios del hebreo, griego y latín de modo que todos pudieran leerla.

Finalmente, en el paso de la interpretación como la culminación de los primeros dos pasos, Dios usó hombres fieles con el fin de extraer las verdades profundas y ocultas que se encontraban en la Biblia a través de su interpretación adecuada.

Estos tres pasos del recorrido épico de la Biblia, han producido la Biblia que ha sido trasmitida, traducida apropiadamente, e interpretada de manera adecuada. Hoy la Biblia está abierta y está más accesible algo que jamás antes había ocurrido.

La transmisión: ¿de dónde proviene la Biblia?

Nuestro Dios es un Dios que habla (He. 1:1-2). Él nos ha dado un gran tesoro: Su hablar—escrito en forma física como la Santa Biblia. Mediante el hablar, Dios se ha manifestado a sí mismo, por consiguiente, ha revelado Su propio ser y propósito a la humanidad. El hombre escribió lo que Dios habló, preservando el hablar de Dios para todos los hombres. La transmisión de la Santa Biblia es el proceso mediante el cuál el hombre ha obtenido, preservado y trasmitido el hablar de Dios a través del tiempo.

De Dios

A fin de entender la transmisión de la Biblia, necesitamos examinar el origen y la esencia de la Biblia, y los medios por los que Dios transmitió Su hablar a nosotros.

El origen: “Toda la escritura es dada por el aliento de Dios”—2 Timoteo 3:16a El hecho de que la Biblia es el aliento mismo de Dios confirma que Dios mismo es el origen de la Biblia.

La esencia: “Las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida”.—Juan 6:63b
La misma esencia, el mismo constituyente de la Palabra, es también Dios como el Espíritu. Dios es Espíritu, por consiguiente, la Palabra es la corporificación de Dios como el Espíritu; cuando tocamos la Palabra, tocamos a Dios como el Espíritu.

El medio de la transmisión: El aliento de Dios no solamente es el origen de la Biblia, sino también es el medio por el cual Dios transmite Su palabra al hombre.

Como libro, la Biblia es única; su origen, esencia y el medio de transmisión para llegar al hombre se distingue de entre todas las obras cuyo origen son los escritores humanos.

Al hombre

“Los hombres hablaron de parte de Dios siendo movidos por el Espíritu Santo”.—2 Pedro 1:21b

Dios usó al hombre para documentar lo que Él habló a ellos. Aunque fue el hombre quien físicamente documentó las palabras en la Biblia, la voluntad, el deseo y el anhelo del hombre, con su pensamiento e interpretación, no fueron la fuente.1 La fuente de la Biblia es Dios, por cuyo Espíritu Santo los hombres fueron movidos para proclamar la voluntad, el deseo y el anhelo de Dios.2 Por consiguiente, mientras que el origen de la Biblia es Dios, el hombre es el medio por el cual Dios ha documentado y preservado Su Palabra. El hombre también es el destinatario de la Palabra de Dios.

Los idiomas de la Biblia

Puesto que Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad” (1 Ti. 2:4), la Biblia fue escrita en los idiomas entendidos y hablados por el ser humano. La Biblia es un libro. Sin embargo, por causa de la historia turbulenta de los judíos, el pueblo a quien Dios les confió los escritos de la Biblia, la Biblia tuvo que ser escrita en tres idiomas: hebreo, arameo y griego.

El hebreo

El hebreo era el idioma original del pueblo escogido de Dios, Israel. Dios causó que el primer hebreo, Abraham dejara Babilonia y el idioma babilónico y que habitara en la tierra de Canaán donde el adquirió un nuevo idioma, el idioma de Canaán, el cual finalmente tuvo su desarrollo en el hebreo.

El arameo

Durante la época en la cual parte del Antiguo Testamento fue escrito, Israel cayó en cautividad en las tierras del pueblo de habla arameo.3 Como resultado, algunas porciones del Antiguo Testamento fueron documentadas en arameo. Durante la época del Señor Jesús, los judíos hablaban arameo entre ellos y varias de las palabras en arameo se escribieron en el Nuevo Testamento.4

El griego

Durante la época del imperio romano la mayoría del Nuevo Testamento fue escrito originalmente en griego, un idioma rico, conciso y expresivo. Desde un punto de vista lingüístico, el idioma griego no sólo era considerado el mejor idioma para documentar y transmitir las riquezas de la Biblia, sino también la lengua franca (el idioma internacional) del imperio romano, el cual en aquella época abarcaba la mayor parte del mundo conocido de aquel entonces. Puesto que el Nuevo Testamento, fue escrito en griego, la revelación contenida en las Escrituras se propagó grandemente a través del mundo mediterráneo y más allá. El hecho que la Biblia fue escrita y preservada en el idioma humano muestra que lo que Dios ha transmitido en la Biblia fue con el propósito de que la humanidad la entendiera y disfrutara.

Los medios

Durante la época en que la Biblia estaba siendo escrita, los materiales para escribir eran de gran costo y difíciles de obtener. En general, los más duraderos, de buen rendimiento en su costo y materiales más asequibles fueron usados para documentar y reproducir el texto de la Biblia. En el mundo antiguo, los medios que llenaban tales requisitos empezaron desde la piedra hasta las tablas de barro, papiro, cuero, pergamino y finalmente papel.

Si la Biblia no hubiera sido documentada por medios apropiados de modo que hubiese sido preservada y propagada de forma relativamente fácil, la revelación de la persona y el propósito de Dios estarían disponibles y serían de beneficio sólo para las personas de la época en que fue escrita. No obstante, puesto que Dios quiere que todos los hombres tengan acceso a Su Palabra, la Biblia fue escrita en los materiales más adecuados y resistentes que estaban disponibles. Actualmente, la revelación contenida en la Biblia continúa siendo accesible al hombre.

La canonización

La canonización indica que el hombre reconoce que lo que fue escrito y documentado por los hombres inspirados por Dios, fue de hecho el mismo hablar de Dios.

La palabra canon tiene dos significados básicos con relación a las Escrituras: (1) la lista de libros reconocidos como la Santa Biblia y (2) una norma o pauta. La Biblia es la norma o la pauta por medio de las cuales todas las creencias y prácticas cristianas son medidas.5

Es importante entender que independientemente de si el hombre reconoce la Biblia como el hablar de Dios o no, de todas formas sigue siendo el hablar de Dios. La Biblia no requiere del reconocimiento del hombre ni se beneficia de ello.

No obstante, en la historia, desde el punto de vista humano, la última parte de la transmisión de la Biblia fue reconocida por el hombre como la Palabra de Dios. La canonización de la Biblia a través del tiempo es el elemento que la coloca como la Palabra de Dios legítima. Uno de los autores describe el proceso de la canonización al decir:

“No hay necesidad de llamar un árbol por su nombre. Solamente necesita crecer poco a poco, florecer y llevar fruto; espontáneamente el hombre se dará cuenta que tipo de árbol es. De la misma manera, ya sea que los libros de la Biblia provengan de Dios o no, se contestará de la mejor manera al ponerlo a la prueba del tiempo. Los valores y la autoridad de los libros se manifestarán espontáneamente”.6

Lea la segunda parte de La historia de la Biblia para aprender más sobre la traducción de la Biblia.

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