¿Por qué debemos leer la Biblia?

Esta es la primera entrada de una serie especial que se compone de dos partes relacionadas a la lectura de la Biblia. En estas entradas, hemos incluído pasajes útiles de los libros de Watchman Nee y Witness Lee que proveen entendimiento acerca de leer la Biblia.

Los beneficios de leer la Biblia

La Biblia es la base de la civilización occidental tanto moral como política y literalmente. Incluso, el mundo secular reconoce a la Biblia como el libro más influyente en el mundo. Es el libro más elevado en su registro del origen del hombre, la historia humana y las profecías, y en su sabiduría, profundidad, ética y moralidad.

Aunque estas cualidades son razones lo suficientemente convincentes para que leamos la Biblia, no se pueden comparar con el hecho asombroso de que el propio Dios está corporificado y expresado en Su Palabra. No obstante, Dios no desea que Sus palabras permanezcan confinadas en un libro, y así nos lo dice en la Palabra:

“Si permanecéis en Mí, y Mis palabras permanecen en vosotros”.—Juan 15:7

“La palabra de Cristo more ricamente en vosotros”.—Colosenses 3:16

El destino de Dios es nuestro ser interior, y Él llega hasta allí por medio de Su Palabra. Al leer la Biblia con nuestro espíritu podemos tocar a Dios y permitirle que entre en nuestro ser.

Hebreos 4:12 nos dice que dentro de nuestro ser “La palabra de Dios es viva y eficaz”. Cuando leemos la Biblia de forma consistente y en oración, la Biblia se convierte en una parte subjetiva y práctica de nuestra vida diaria. Es decir, revela la persona de Dios y nos llena con la vida, la verdad y la luz. Nuestra vida espiritual depende de la nutrición que recibimos del suministro de vida en la Palabra. Es por eso que cuando contactamos al Señor por medio de nuestra lectura de la Biblia, somos lavados, llenos en espíritu e infundidos con fe. Además, a medida que recibimos más de la Palabra, el Señor comienza a crecer en nuestro ser y maduramos para llegar a ser hombres de Dios que sean de plena madurez y enteramente equipados.

Lo que es la Biblia

1. La Palabra es Dios

“En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”.—Juan 1:1

Este versículo indica que Dios y la Palabra no están separados, pero que son uno.1 Cristo es la Palabra viva de Dios (Jn. 1:14), y la Biblia es la Palabra escrita de Dios. Aunque Cristo no está físicamente con nosotros, Él es el Espíritu, corporificado y expresado en la Palabra escrita de Dios.

“En última instancia, la palabra en la Biblia es Dios mismo; es la corporificación de Dios mismo. Eso no significa que nosotros pensamos que las palabras escritas con tinta negra sobre papel blanco son el Dios vivo. Lo que queremos decir es que las palabras negras sobre papel blanco contienen a Dios mismo”.2

“Dios es misterioso. Él requiere que la Palabra lo exprese. Cristo, como Palabra, define, explica y expresa a Dios. Por tanto, Cristo, como Palabra, es la definición, explicación y expresión de Dios. En realidad, esta Palabra es Dios mismo, no el Dios escondido, oculto y misterioso, sino Dios definido, explicado y expresado”.3

2. La Escritura es el aliento de Dios

“Toda la Escritura es dada por el aliento de Dios”.—2 Timoteo 3:16a

La Palabra de Dios, es decir, las Escrituras, son el exhalar de Dios. Cuando tocamos el aliento de Dios contenido en la Biblia, tocamos la misma esencia y substancia de la Biblia, la cual no es nada menos que el Espíritu. En Juan 6:63 el Señor Jesús dijo que “El Espíritu es el que da vida” y que las palabras que Él había hablado son “espíritu y son vida”. La Palabra de Dios es espíritu, o aliento. Cuando recibimos Su Palabra con nuestro espíritu, Dios entra en nosotros.

“La Palabra de Dios es la exhalación de Dios (2 Ti. 3:16). La Biblia es la exhalación de Dios; es decir, es el aliento que Dios exhala. La Biblia es el aliento de Dios. Desde la perspectiva de Dios, se trata de Su exhalación; pero desde nuestra perspectiva se trata de nuestra inhalación. Por medio de la exhalación de Dios y de nuestra inhalación, Dios entra en nosotros y llega a ser nuestra vida y nuestro suministro de vida. Por lo tanto, cuando leemos la Biblia, debemos entender que la Biblia no es simplemente letras negras sobre papel blanco, sino que es la exhalación de Dios. Ella está llena del aliento espiritual”.4

“Como cristianos, nuestro mayor gozo, o digamos, nuestra mayor bendición, es poder contactar a Dios y gustar de Él diariamente por medio de la palabra de Su aliento”.5

3. La Biblia es la revelación completa de Dios para el hombre

Debemos leer la Biblia para conocer la revelación de Dios para el hombre. Aparte de lo que la Biblia nos revela sobre la Persona de Dios, también nos revela el plan de Dios para cumplir el deseo de Su corazón. Y este deseo de Dios se puede mirar en Su economía, la cual es Su plan de impartirse Él mismo como vida en nosotros a fin de que lleguemos a ser Su expresión. El centro de este plan es Cristo, y la meta de este plan es la iglesia. El Antiguo Testamento contiene tipos, sombras y figuras que nos muestran la economía de Dios. Todos estos tipos, sombras y figuras se cumplen y llevan a cabo en el Nuevo Testamento.6

Cuando leemos la Biblia, más de la economía de Dios se nos revela y esta revelación llega a ser una visión que nos controla y guía nuestra vida cristiana por completo. Además, leer la Biblia nos introduce en la economía de Dios.

“La Biblia, que se compone de dos testamentos —el Antiguo y el Nuevo—, es la revelación divina completa de Dios dada al hombre en forma escrita. La revelación principal hallada en toda la Biblia es la revelación de la única economía divina del único Dios Triuno (Ef. 1:10; 3:9; 1 Ti. 1:4b). La centralidad y universalidad de esta economía divina es el Cristo todo-inclusivo e inescrutablemente rico como corporificación y expresión del Dios Triuno (Col. 2:9; 1:15-19; Jn. 1:18). La meta de la economía divina es la iglesia como Cuerpo de Cristo, como plenitud y expresión de Cristo (Ef. 1:22b-23; 3:8-11), la cual alcanzará su consumación en la Nueva Jerusalén, que es la unión, mezcla e incorporación del Dios Triuno procesado y consumado con Su pueblo compuesto de personas tripartitas que fueron redimidas, regeneradas, transformadas y glorificadas. El cumplimiento de la economía divina es revelado en la Biblia de manera progresiva en muchas etapas, comenzando con la obra creadora de Dios en Gn. 1—2 y llegando a su consumación con la Nueva Jerusalén en Ap. 21—22”.7

4. El contenido de la Biblia es verdad y vida

“Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad”.—Juan 17:17

Al leer la Biblia llegamos a conocer la verdad. El Señor Jesús dijo que la Palabra de Dios verdad. La verdad nos lleva al conocimiento de todas las realidades en el universo, especialmente la realidad de Cristo y la iglesia, y nos revela a Dios en Su Persona y economía. Este es el deseo de Dios para nosotros.

“Dios nuestro salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad”.—1 Timoteo 2:3b–4

Dios desea que conozcamos la verdad, pero tal y como el versículo anterior nos dice, llegar al pleno conocimiento de la verdad es un asunto progresivo. La Biblia siempre tiene algo que decirnos respecto a la verdad. Por consiguiente, debemos leer regularmente la Palabra para que seamos llenos cada vez más con la verdad y la revelación.

“El contenido de la Biblia es extenso y comprensivo; los dos aspectos principales de este contenido son la verdad y la vida. La verdad nos trae la revelación y el conocimiento de todas las realidades en el universo, tales como la realidad de Dios, la realidad del hombre, la realidad del universo, la realidad de las cosas de la era actual, de la era venidera y de la eternidad, y en particular, la realidad del Cristo a quien Dios designó, y la realidad de la iglesia que Él escogió”.8

5. La Biblia es vida

La Palabra de Dios también es vida; cuando la leemos con nuestro espíritu, obtenemos vida.

“Las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida”.—Juan 6:63

La vida es Dios mismo viniendo a nosotros para ser nuestra vida. A medida que leemos la Biblia, la cual es la corporificación de Dios, Él viene a nosotros como vida. Entre más esta vida divina crece en nosotros, más llegamos a ser Su expresión. Por lo tanto, es necesario que leamos la Biblia para que recibamos continuamente a Dios como vida en nosotros a fin de expresarle y así cumplir el deseo de Su corazón.

“La Biblia es un libro de vida, y esta vida es la Persona viviente de Cristo”.9

“La vida es Dios mismo, quien viene para ser nuestra vida a fin de que seamos regenerados, que crezcamos, y seamos transformados y conformados a la imagen de Cristo, quien expresa a Dios, a fin de que lleguemos a ser la expresión de Dios”.10

Las funciones de la Biblia en nuestra experiencia

Ahora que ya entendemos más de lo que la Biblia es, podemos ver que la Biblia es única entre todos los libros puesto que la podemos experimentar. La Biblia es un libro de la revelación divina, verdad y vida. ¿Acaso hay otro libro que esté lleno con la vida divina, una vida que podemos obtener y disfrutar? Por la misericordia de Dios, tenemos un libro que podemos tocar y abre el camino hacia todas las experiencias espirituales. Al leer la Biblia de forma habitual y adecuadamente, podemos entrar en las profundidades de la realidad contenida en la Biblia.

1. Es parte de nuestra experiencia inicial de Dios

En nuestra experiencia inicial de Dios, la Biblia testifica respecto al Señor Jesús, nos hace sabios hacia la salvación y hace que seamos regenerados:

“Y ellas [las Escrituras] son las que dan testimonio de Mí [Cristo]”.Juan 5:39

“Las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”.—2 Timoteo 3:15

“Habiendo sido regenerados, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, la cual vive y permanece para siempre”.—1 Pedro 1:23

Algunas personas han creído en el Señor Jesús con solamente leer Juan 14:6, el cual dice: “Yo soy el camino, y la realidad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí”. Este tipo de experiencia en cuanto a la salvación atestigua al poder de la Biblia como la corporificación de Dios para hacer a una persona “sabia hacia la salvación” y regenerarla con la vida divina que la Biblia contiene.

2. Es nuestro alimento

“Desead, como niños recién nacidos, la leche de la palabra dada sin engaño, para que por ella crezcáis para salvación”.—1 Pedro 2:2

“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.—Mateo 4:4

Debemos leer la Biblia, pues nuestra vida espiritual depende de esto. Como suele suceder con cualquier clase de vida, si nuestra vida espiritual no recibe la nutrición, se debilitará y marchitará. La Biblia es nuestro alimento espiritual. Es tanto nuestra leche espiritual como nuestro pan de vida. Debemos nutrir diariamente la vida espiritual por medio de leer la Palabra.

“Tal como nuestra vida física necesita nutrimento, así también nuestra vida espiritual necesita nutrimento. El nutrimento de nuestra vida espiritual solamente puede ser proveído por la palabra de la Biblia. Para ser viviente y fuerte delante de Dios, no podemos depender de pan solamente, sino de toda palabra, esto es, la palabra de la Biblia, la cual procede de la boca de Dios. Debemos tomar la palabra de Dios como alimento, y comerla (Jer. 15:16), aun considerando la palabra de la Biblia más importante que nuestra comida (Job 23:12b)”.11

Muchos versículos hablan sobre la Palabra de Dios como nuestro alimento y la experiencia de aquellos que han ingerido la Palabra como su sustento:

“Fueron halladas Tus palabras, y yo las comí; / y Tu palabra me fue /por alegría y por gozo de mi corazón”.—Jeremías 15:16

“He atesorado las palabras de Su boca más que mi comida asignada”.—Job 23:12

Cuando comemos la comida física, metabólicamente llega a ser parte de nuestro metabolismo. De igual manera, cuando ingerimos la Biblia como comida se produce un cambio en nuestra constitución interna. Entre más comemos la Palabra de Dios, más somos llenos y constituidos con Él.

“Tal como los alimentos que ingerimos y digerimos nos nutren interiormente al cambiarnos y transformarnos metabólicamente, de la misma manera, la Palabra de Dios nos transforma al enseñarnos, redargüirnos, corregirnos e instruirnos interiormente”.12

“Según la totalidad de la revelación contenida en la Santa Biblia, las palabras de Dios son buen alimento para nosotros, y es necesario que las comamos (Sal. 119:103; Mt. 4:4; He. 5:12-14; 1 P. 2:2-3). La palabra de Dios es el suministro divino como alimento que nos nutre. Por medio de la palabra como alimento, Dios imparte Sus riquezas a nuestro ser interior a fin de nutrirnos para que seamos constituidos con Su elemento. Éste es un aspecto crucial de la economía de Dios. Cuando comemos las palabras de Dios, Su palabra se convierte en alegría y el gozo de nuestro corazón”.13

Si no comemos el alimento físico, nos debilitaremos y finalmente moriremos. Asimismo, cuando nos olvidamos de la Palabra, nos sentimos débiles, secos y muertos espiritualmente. Sin embargo, esta situación poco saludable se puede invertir cuando regresamos a Su Palabra e ingerimos el nutrimiento apropiado. Cuando comemos la Palabra, somos reavivados, recibimos el suministro y somos fortalecidos espiritualmente.

3. Nos da luz

Salmos 119:105 dice: “Lámpara es a mis pies Tu palabra y luz a mi senda”. El versículo 130 continúa diciendo: “La abertura de Tus palabras ilumina”. Por lo tanto, nuestra lectura de la Palabra produce un resultado:

“Cuando la palabra de Dios nos es abierta, o develada, ella nos da luz, resplandeciendo internamente sobre nuestro corazón y nuestro espíritu para impartirnos sabiduría y revelación”.14

“Cuando la palabra de Dios dice: “Dios es luz”, lleva consigo a Dios como luz”.15

Muchas veces tenemos la experiencia de que cuando pasamos tiempo en la Palabra, recibimos la iluminación de Dios como luz en nuestro ser, la cual nos hace estar claros y llenos de luz y revelación.

4. Nos riega y refresca

“Gotee como la lluvia mi enseñanza; / destilen como el rocío mis palabras, / como gotas de lluvia sobre la tierna hierba/ y como abundantes lluvias sobre las plantas”.—Deuteronomio 32:2

Cuando vivimos apartados del Señor y Su Palabra, o cuando el polvo de las cosas viejas y comunes se depositan en nosotros mientras seguimos con nuestras actividades diarias ya sea en nuestro trabajo o en la escuela, nos sentimos secos y viejos. No obstante, debido a que la Palabra es viva y nueva, cuando la leemos somos regados, refrescados y revitalizados.

“Dios envió Su Palabra para que riegue a Su pueblo”.16

5. Nos permite tener la palabra hablada de Dios para el momento

Si no tuviéramos la palabra escrita de Dios, nos sería difícil tener la palabra hablada para el momento. Juan 1:1 dice: “En el principio era el Verbo”. la palabra griega aquí para Verbo es logos, la cual se refiere a la palabra constante, la palabra eterna e inmutable de Dios. En Juan 6:63 el Señor Jesús dijo: “Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. La palabra griega aquí, para palabras es rhema, la cual denota la palabra hablada para el momento.17 La palabra constante, logos, es necesaria a fin de que tengamos la palabra hablada para el momento, rhema. Logos está fuera de nosotros, y cuando la recibimos en nuestro ser llega a ser rhema en nosotros, la cual es espíritu y vida.

A menudo, experimentamos la palabra que anteriormente ya hemos leído la cual se mueve en nosotros como el Espíritu, hablándonos, enseñándonos, amonestándonos y corrigiendonos. Este hablar es la palabra hablada para el momento del Cristo que mora en nosotros, la palabra rhema, la cual proviene de nuestro recibir la palabra logos. Colosenses 3:16 Colosenses 3:16 nos dice que debemos dejar que la logos de Cristo more ricamente en nosotros. Si hacemos esto, tendremos la palabra hablada de Dios para el momento, y tendremos la promesa del Señor Jesús hablada en Juan 15:7: “Mis [rhema] permanecen en vosotros”. Entre más tengamos la palabra hablada de Dios para el momento, más disfrutaremos Su presencia, veremos Su revelación y tendremos Su guiar.

“Las palabras que Dios dirige al hombre en la actualidad se basan en lo que Él ya dijo. Él raras veces dice lo que no haya expresado en la Biblia…Es muy difícil que una persona reciba la revelación de Dios si desconoce lo que Dios ha dicho en el pasado. Más aún, si Dios desea hablar por medio de nosotros, Él lo hará basándose en lo que Él expresó antes; pero si no sabemos lo que Él ha dicho, no le podremos servir, porque Él no puede expresarse en nosotros. Esta es la razón por la cual necesitamos que la palabra de Dios more en nosotros ricamente, ya que así conoceremos la manera en que Él ha hablado en el pasado y oiremos lo que profiera hoy”.18

Los resultados de leer la Biblia

Para vivir una vida cristiana, es preciso que leamos la Biblia. No podemos sobrevivir sin la provisión de la Palabra. Además, por medio de leer la Palabra, todos nuestros problemas espirituales—nuestros verdaderos problemas—son resueltos. La Biblia es la respuesta a todas nuestras preguntas. ¿Cómo podemos disfrutar al Señor? ¿Cómo podemos escapar el mundo? ¿Cómo podemos vivir una vida adecuada? Tantas preguntas acerca de nuestra vida diaria y experiencias como creyentes son aclaradas solamente al leer la Palabra de Dios. Es posible que exteriormente no recibamos respuestas inmediatas a estas preguntas, pero interiormente, con el tiempo, recibimos cada vez más de Dios como la Respuesta. Sencillamente al leer de forma apropiada, la Biblia nos da el suministro para vivir tanto una vida cristiana normal como una vida humana. La manera de experimentar estos resultados maravillosos es por medio de entrar en la Palabra a diario.

1. Somos llenos en el Espíritu

En ocasiones nos sentimos espiritualmente vacíos y secos, y no sabemos cómo satisfacer el descontento que sentimos por dentro. No obstante, conforme a lo que la Palabra nos dice, podemos ser aquellos que son llenos en el espíritu. Cuando leemos la Biblia somos llenos en el espíritu y satisfechos a tal punto que estamos rebosando. ¡Qué condición tan gozosa se expresa en los siguientes versículos! ser llenos en el espíritu, hablar la verdad, cantar con gracia en nuestros corazones—todas estas cosas son el resultado de entrar en la Palabra.

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien, sed llenos en el espíritu, hablando unos a otros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y salmodiando al Señor en vuestros corazones”.—Efesios 5:18-19

“La palabra de Cristo more ricamente en vosotros en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos unos a otros con salmos e himnos y cánticos espirituales, cantando con gracia en vuestros corazones a Dios”.—Colosenses 3:16

2. Somos infundidos con fe

Hebreos 11:1 nos dice que la fe es la que da sustantividad a lo que no se ve. Como seres humanos, quizás dudemos de las cosas espirituales que no se ven e incluso dudemos de la existencia de Dios. Sin embargo, cuando leemos la Biblia, somos infundidos con fe como nuestro elemento para creer. Si nos desanimamos debido a que experimentamos sentimientos de incredulidad, debemos volvernos a la Palabra. Entre más leemos, más creemos.

“Así que la fe proviene del oír, y el oír, por medio de la palabra de Cristo”.—Romanos 10:17

“Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?”.—Gálatas 3:2

3. Somos nutridos y recibimos el suministro

“Si expones estas cosas a los hermanos, serás buen ministro de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe y de la buena enseñanza que has seguido fielmente”.—1 Timoteo 4:6

“Mas Él respondió y dijo: Escrito está: ‘No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’”.—Mateo 4:4

La Biblia es el alimento que sustenta nuestra vida espiritual. Cuando comemos una comida espiritual sustanciosa al profundizar en la Palabra, somos nutridos y recibimos el suministro de las riquezas de Cristo como nuestro alimento y suministro de vida. Entonces tenemos la fortaleza de seguir en nuestra vida cristiana.

“Cuando recibimos la Palabra en espíritu, recibimos a Cristo mismo como el abundante suministro de vida. Ahora, día tras día, estamos participando de este Cristo maravilloso y resucitado como nuestro alimento, nuestra vida, y nuestro suministro de vida”.19

4. Somos limpios y lavados

“Para santificarla, purificándola por el lavamiento del agua en la palabra”.—Efesios 5:26

Según este versículo, en la Palabra hay agua que nos lava. Este lavamiento no es el lavamiento de la sangre redentora de Jesús, la cual nos limpia de nuestros pecados, sino el lavamiento del agua de vida que nos lava de los defectos de nuestro viejo hombre. 20 Por medio de leer la Palabra, nuestra hombre natural es lavado y purificado, y somos hechos nuevos. Es preciso que nos mantengamos en este proceso de lavamiento, lo cual ocurre al leer regularmente la Palabra.

5. Participamos de la naturaleza divina y escapamos la corrupción que hay en el mundo

“Por medio de las cuales Él nos ha concedido preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina habiendo escapado de la corrupción que hay en el
mundo a causa de la concupiscencia”.—2 Pedro 1:4

La vida divina contenida en la Palabra incluye como virtud la energía y fortaleza que nos permite escapar de la corrupción que hay en el mundo. Cuando escapamos la corrupción que hay en el mundo, podemos participar de la naturaleza divina de Dios y por lo tanto disfrutar todas las riquezas del Dios Triuno.

“Habiendo escapado de la corrupción de la concupiscencia que predomina en el mundo y habiendo así eliminado lo que impedía el crecimiento de la vida divina en nosotros, somos librados para ser participantes de la naturaleza divina y para disfrutar al máximo sus riquezas al desarrollarse ella por la virtud de Dios que nos lleva a Su gloria”.21

6. Nuestra alma y espíritu están divididos

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.—Hebreos 4:12

Nuestro espíritu está en lo profundo de nuestra alma.22 A veces es difícil discernir entre los dos (el alma y el espíritu) debido a las dudas e inquietudes en nuestra mente. La Palabra tiene el poder de dividir nuestro espíritu del alma, liberando nuestro espíritu para que entremos en el disfrute pleno de Dios, y fortalece nuestra capacidad de discernir nuestro espíritu de nuestros pensamientos, intenciones y emociones caídas.

7. El enemigo es derrotado y es puesto a muerte

“Y recibid el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, el cual es la palabra de Dios; con toda oración y petición orando en todo tiempo en el espíritu, y para ello velando con toda perseverancia y petición por todos los santos”.—Efesios 6:17-18

En Mateo 4 Satanás tentó al Señor Jesús en el desierto. El Señor, un hombre perfecto y sin pecado, derrotó a Satanás al citarle la Biblia. La Palabra es una espada, un arma, con la cual podemos derrotar los ataques y tentaciones del enemigo. Como con cualquier arma, es preciso que sepamos cómo usar la Biblia y practicar su uso por medio de leerla en oración y estudiarla para que estemos completamente equipados en todo tipo de situaciones.

“La espada, el Espíritu y la palabra son uno. Cuando la palabra constante en la Biblia viene a ser la palabra específica para el momento, esa palabra es el Espíritu como la espada que mata al enemigo”.23

Si no tuvo la oportunidad de leer nuestra última serie especial, “La historia de la Biblia”, aquí puede encontrar la primera entrada.

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